viernes, 2 de septiembre de 2011

COWBOYS & ALIENS (2011)


La fusión entre un género tan definido como es el western y el fantástico (en este caso concreto, en su vertiente de ciencia ficción) no es tan nuevo como pudiera parecer en un inicio, y ahí tenemos un clásico como El Imperio fantasma (The Phantom Empire, 1935), de B. Reeves Eason y Otto Brower para caracterizar toda una corriente que bien merecería un tratamiento más pormenorizado. Cowboys & Aliens es una entrega más de esta curiosa modalidad, la más cara hasta el momento, acaso después de la célebre Almas de metal (Westworld, 1973), de Michael Crichton, en este caso a partir de un cómic que no he leído, pero, por lo que me cuentan, tampoco me he perdido nada, pese al atractivo punto de partida.

Así, la película escrita por un amplio equipo de guionistas (demasiados), encabezado por dos de la plantilla de J. J. Abrams, tiene la virtud de aproximarse a un planteamiento un tanto resbaladizo con seriedad, cuando tan fácil hubiera sido caer en un humor simplón e infantiloide de algo como Wild Wild West (Wild Wild West, 1998), de Barry Sonnenfeld –pésima adaptación de la maravillosa serie televisiva Jim West (Wild Wild West; 1965-1969)–, con la cual inicialmente tenía todas las cartas para haber sido comparada, pero que por suerte la supera con creces.
 El arranque es potente, con la aparición del personaje de Jake Lonergan (un sobrio Daniel Craig, que muestra un asombroso parecido con Steve McQueen, aunque ofreciendo una interpretación mucho mejor) en medio de un terreno semi-desértico sin saber quién es y cómo ha llegado ahí. Es un buen inicio para que el espectador vaya de la mano del protagonista intentando descubrir el misterio que lo envuelve. Esa parte inaugural, asimismo, es la que más se centra en mostrar una reproducción de las características iconográficas del western que, además, se ofrece no con la representación feísta-esteticista tan habitual en los últimos tiempos, sino con un look mucho más cercano al cine clásico de una época en la cual el género ya languidecía, como pudiera ser Nevada Smith (Nevada Smith, 1966), de Henry Hathaway, protagonizada precisamente por Steve McQueen.

Después, se insertan los elementos de ciencia ficción, pero para entonces el invento ya hace tiempo que se ha desmoronado. El guion no hace otra cosa que acumular todos los tópicos inherentes al western y, cuando la trama comienza a sufrir interferencias fantacientíficas, otro tanto sucede con este género, a tal punto que el resultado está exento de toda frescura y originalidad, y el espectador se encuentra con la sensación de algo ya visto, y donde el intento de desarrollar algo políticamente correcto llega al límite de lo risible (y que no especificaremos en aras de futuros espectadores). La falta de atractivo de ese esquemático guion se aúna a una puesta en escena muy poco imaginativa de Jon Favreau (que ya está claro que nunca debió abandonar su carrera de actor, aunque ahí tampoco es que luciera demasiado), que confunde clasicismo con insulsez y desarrolla las escenas de un modo mecánico y desabrido.

El apartado del reparto tampoco logra elevar demasiado el percal. Ya se ha mencionado la excelente labor que realiza Daniel Craig, pero ahí acaba todo: Harrison Ford se pasa media película imitando a John Wayne, y la otra mitad imitando a Harrison Ford; dos actores tan interesantes como Clancy Brown y Keith Carradine tienen papeles muy escasos y peor desarrollados (en especial el primero, que debe bregar con unos diálogos vergonzantes); y Olivia Wilde despliega un personaje que se pretende enigmático alternando modales chulescos y actuación inexpresiva.

El clímax final, que se esperaría épico, está pésimamente aprovechado por la carencia de intensidad de las imágenes, y la emoción que habría de desprender es por completo inexistente. Así, esta película hecha solo para entretener (argumento con el que se suelen excusar naderías del calibre de la presente) no logra reunir los mínimos admisibles en un producto de este aparente empaque, conformando un film anodino, soso y con nulos elementos para recordar una vez se ha salido de la sala.

Anécdotas

* El papel de Jake Lonergan fue previsto para Robert Downey Jr., pero no pudo acceder a él por problemas de agenda. * Daniel Craig fue elegido por su parecido con Steve McQueen. * Un guion previo fue escrito por Thomas Dean Donnelly y Joshua Oppenheimer.

Carlos Díaz Maroto


FICHA TÉCNICA

Dirección: Jon Favreau.
Producción: Johnny Dodge, Brian Grazer, Ron Howard, Alex Kurtzman, Roberto Orci, Scott Mitchell Rosenberg, Damon Lindelof para Universal Pictures, DreamWorks Pictures, Reliance Entertainment, Relativity Media, Imagine Entertainment, K/O Paper Products, Fairview Entertainment, Platinum Studios.
Guion: Roberto Orci, Alex Kurtzman, Damon Lindelof, Mark Fergus, Hawk Ostby, según argumento de M. Fergus, H. Ostby, Steve Oedekerk, basado en el cómic de Scott Mitchell Rosenberg publicado por Platinum Studios. 
Fotografía: Matthew Libatique. 
Música: Harry Gregson-Williams. 
Montaje: Dan Lebental, Jim May.
Intérpretes: Daniel Craig (Jake Lonergan), Harrison Ford (Woodrow Dolarhyde), Abigail Spencer (Alice), Buck Taylor (Wes Claiborne), Olivia Wilde (Ella Swenson), Sam Rockwell (Doc), Matthew Taylor (Luke Claiborne), Cooper Taylor (Mose Claiborne), Clancy Brown (Meacham), Paul Dano (Percy Dolarhyde), Chris Browning (Jed Parker), Adam Beach (Nat Colorado), Ana de la Reguera (María), Noah Ringer (Emmett Taggart), Brian Duffy (comisario), Keith Carradine (sheriff John Taggart), Brendan Wayne (Charlie Lyle), Gavin Grazer (Ed), Toby Huss (Roy Murphy), Wyatt Russell (Little Mickey), Jimmy Jatho, Kenny Call, Walton Goggins, Julio Cedillo, Garret Noel, David O'Hara, Troy Gilbert, Raoul Trujillo... 
Nacionalidad y año: Estados Unidos 2011. 
Duración y datos técnicos: 118 min. color 2.35:1. 


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