miércoles 7 de abril de 2010

CAÑONES PARA CÓRDOBA (CANNON FOR CORDOBA, 1970)


Pongamos en una misma olla a un general/cacique mexicano que aprovecha la Revolución para sus propios intereses, un grupo de mercenarios/especialistas con misión de derrocarlo, aderecémoslo todo con las suficientes escenas de acción y agitémoslo con un ritmo más o menos llevadero, y tendremos la receta perfecta para Los siete magníficos (The Magnificent Seven, 1960) de John Sturges; o cualquiera de sus tres secuelas.

No es Cañones para Córdoba precisamente una secuela más de la saga que inauguró la película de Sturges basándose –¿cuántas veces se ha dicho ya?- en la famosa película de Kurosawa, aunque sí que encaja casi milimétricamente en el modelo, más si tenemos en cuenta que fue realizada por la misma compañía –The Mirisch Company-, un año después de la segunda secuela –La furia de los siete magníficos (Guns of the Magnificent Seven, 1969)- y por el mismo director –Paul Wendkos- e idénticas localizaciones españolas y compositor musical –Elmer Bernstein, en un trabajo discreto a tono con la película-.


Pocas novedades más se incluyen respecto al esquema a seguir, si acaso la presencia en el grupo de “magníficos” de un personaje femenino destinado, argumentalmente, a cubrir el punto débil del antagonista, su pasión por las mujeres; y comercialmente a explotar la imagen de la tan voluptuosa como anodina belleza europea de turno con aras a su posible internacionalización en el mercado de Hollywood.

Wendkos se aplica a ello con las prototípicas hechuras del encargado de estudio, solventando la papeleta de cubrir un guión automatizado con el ritmo suficiente para no aburrir al espectador y sin intentar aportar algo de fuerza a la trama, simplemente hilvanando secuencias de una forma casi matemática: escena de planteamiento narrativo, seguida de escena de desarrollo de personajes (escaso, ya que estos carecen de entidad alguna) y escena de acción para animar la cosa hasta la siguiente sucesión; además de una torpe escena final que intenta cerrar una de las subtramas y que bien podrían haber ahorrado. Quizá el único rasgo o marca personal que el director trata de dejar sean los habituales planos en contrapicado y con la cámara girada cierto ángulo, en ocasiones haciéndola girar sobre su eje en las escenas de acción para que quede inclinada en otra dirección.


Poco más por decir en cuanto a la película, ya que el reparto poco puede hacer con unos personajes esquemáticos definidos en dos líneas y media: Peppard casi parece componer un precedente de su popular Hannibal Smith de El equipo A, puro permanente en la boca incluído; a la Ralli ya la hemos mentado, actriz nula con la única misión de lucir su, eso sí, escultural cuerpo; el resto de integrantes de la misión es tan gris que poco vale la pena recordarlos. Sólo queda agradecer la presencia de secundarios de la talla de Vallone, Russell y Larch, limitándose a cumplir con lo poco que da la historia de sus personajes.

En definitiva, un western-exploit más que no aporta nada nuevo y apto solamente entre incondicionales como aperitivo entre obras de mayor enjundia, y del que simplemente cabe destacar gratamente la fotografía en Scope de Macasoli.


FICHA TÉCNICA

Director: Paul Wendkos.
Producción: Vincent M. Fennelly, para The Mirisch Corporation/United Artists.
Guión: Stephen Kandel.
Fotografía: Antonio Macasoli.
Música: Elmer Bernstein.
Montaje: Walter Hannemann.
Intérpretes: George Peppard (Capitán Rod Douglas), Giovanna Ralli (Leonora), Raf Vallone (General Córdoba), Pete Duel (Andy Rice), Don Gordon (Jackson Harkness), Nico Minardos (Peter), John Russell (General John Persing), John Larch (Warner), Gabriele Tinti (Antonio), Francine York, Lionel Murton, Hans Meyer, Takis Emmanuel, John Clark, Charles Stalmaker, Luis Barboo, Aldo Sambrell…
Nacionalidad y año: Estados Unidos. 1970.
Duración y datos técnicos: 104 minutos. Panavision. Color DeLuxe. 2.35:1.

2 comentarios:

  1. ¿Pete Duel no era uno de "Los dos mosqueteros" de la famosa serie? El que se suicidó, creo...

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  2. Pues sí, no tenía ni idea...

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