
Dentro de la mitología westerniana, el General Custer ocupa um lugar destacado gracias a La famosa batalla de Little Big Horn donde pereció al mando de sus tropas. No son pocas las versiones cinematográficas sobre el personaje, siendo la más popular la magistral Murieron con las botas puestas (They Died with Their Boots On, 1941) de Raoul Walsh, cuya visión heroica ha sido repudiada en demasía, centrándose en el hecho de no tratarse de una versión y obviando su mensaje humano subyacente; al tiempo que se alababa los hipócritas y burdos émulos del personaje hechos en los años 70.
Aun con todo, La última aventura, segundo western de Robert Siodmak (no olvidemos que dirigió un film de la serie de adaptaciones alemanas de novelas de Karl May), pese a la época donde se realizó, se encuentra más cercana a la versión de Walsh, mostrando, en un trato aceptablemente fiel a la historia real según algunos historiadores, a un Custer que como militar es un mero ejecutor de las políticas de su gobierno, aun rechazándolas por mostrar poco respeto con los indios. Un Custer que con resignación, debido a la fidelidad al estamento militar, informa críticamente a los políticos del éxito de la matanza del río Washita, políticos a los que llega a denunciar por sus continuos atropellos, a pesar de las trabas que estos le impondrán.

También, hacia el último tercio del film, Siodmak nos ofrecerá ciertos apuntes crepusculares del personaje al comprobar como él, un caballero de la guerra y la estrategia tradicional, se verá desplazado por la nueva maquinaria que acabará con la nobleza de la guerra.
Son los mejores apuntes de un film descompensado donde Siodmak en pocas ocasiones puede mostrar parte del genio que otorgó a su cine negro; un film descompensado debido principalmente al exceso de escenas de acción que buscaban lucir la exhibición del film en Cinerama y que llegan a incluir larguísimos planos con la cámara situada al frente de un vehículo a toda velocidad con tal de mostrar espectacularidad pero que rompen con la línea dramática, a todas luces más interesante.
Son los mejores apuntes de un film descompensado donde Siodmak en pocas ocasiones puede mostrar parte del genio que otorgó a su cine negro; un film descompensado debido principalmente al exceso de escenas de acción que buscaban lucir la exhibición del film en Cinerama y que llegan a incluir larguísimos planos con la cámara situada al frente de un vehículo a toda velocidad con tal de mostrar espectacularidad pero que rompen con la línea dramática, a todas luces más interesante.

No deja de ser curioso que los momentos en que la película decae sean las escenas de acción en detrimento de las escenas más intimistas, cuando por lo general suele suceder lo contrario, pero no solo a la línea narrativa afecta esta rara descompensación: la banda sonora de Bernardo Segall presenta un tema principal chirriante y anodino, comparable al de otro western de temática militar no mucho anterior al que nos ocupa, Mayor Dundee (Major Dundee, 1965) de Sam Peckinpah, por el contrario, otras piezas musicales más pequeñas e íntimas que aparecen momentáneamente son excelentes.

A nivel interpretativo sólo quedaría destacar la buena interpretación y el aplomo que otorga el británico Robert Shaw a su Custer, gran actor en su única incursión en el género aunque, y al parecer redondeando la descompensación general del film, en la escena del entrenamiento de la tropa abusa de histrionismo. También quedaría mencionar el buen hacer de Lawrence Tierney y el pequeño cameo de un glorioso Robert Ryan como contrapunto a Custer en uno de los mejores momentos de la película.
Por último, me gustaría acabar comentando una anécdota ciertamente curiosa: en un principio, el proyecto de la película fue ofrecido al maestro japonés Akira Kurosawa al tiempo que se preveía a su actor fetiche, Toshiro Mifune, para encarnar al jefe indio Sitting Bull.

FICHA TÉCNICA
Director: Robert Siodmak.
Producción: Philip Yordan para Security Pictures/MGM.
Guión: Bernard Gordon y Julian Halevy.
Fotografía: Cecilio Paniagua
Música: Bernardo Segall.
Sonido: Alban Streeter, Kurt Herrnfeld.
Montaje: Maurice Rootes, Peter Parasheles.
Director 2ª Unidad: Irving Lerner, Noel Howard.
Intérpretes: Robert Shaw (General George Armstrong Custer), May Ure (Elizabeth Custer), Ty Hardin (Mayor Marcus Reno), Jeffrey Hunter (Capitán Benteen), Lawrence Tierney (General Philip Sheridan), Robert Ryan (Sargento Mulligan), Marc Lawrence (Buscador de oro), Kieron Moore (Chief Dull Knife), Charles Stalmaker (Teniente Howell), Robert Hall (Sargento Buckley), Jack Gaskins, Jack Taylor, John Clark, Fred Kohler Jr. …
Nacionalidad y año: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia. 1967.
Duración y datos técnicos: 141 minutos. 2.20:1. Technicolor. Super Technirama-70.

Gracias Duke.
ResponderEliminarGracias Duke.
ResponderEliminarLa tengo muy olvidada, y eso que de pequeño me la ví varias veces. Lo que si recuerdo es, tal y como citas, la buena actuación de un actor tan genial como Shaw. A ver si tengo tiempo y la recupero, aunque con la edición en Dvd que salió en España, se me están quitando las ganas... ;)
ResponderEliminarYo la recuerdo con mucho cariño. De pequeño me impresionó mucho.
ResponderEliminarYo tengo una edición de zona 1, con subtítulos en español y formato panorámico. No recuerdo si es anamórfica.
También hay por ahí versiones resumidas.
A ver si un día me pongo a verla...
El veneno de las gónadas. La frase favorita de Custer en esa peli.
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