
Tras el éxito cosechado el año anterior por La tumba del pistolero (1964), la cual sirvió al gallego Amando de Ossorio para salir del ostracismo cinematográfico en el que se encontraba tras el olvido al que fue sometido a raíz del rodaje de su inédita opera prima La bandera negra (1956), este fue llamado para realizar una nueva incursión en el western, desempeñando de nuevo tanto labores de guionista como de director en esta coproducción con Italia, país en el que, tratando de aprovechar la buena acogida que allí tuvo la cinta de Joaquín Luis Romero Marchent Tres hombres buenos (1963), fue estrenada como I Tre del Colorado (Los tres del Colorado), titulo del todo ilógico ya que la película esta ambientada, como su nombre español indica, en Canadá.

A pesar de su envoltorio de western a la americana - por aquellas fechas el denominado spaghetti-western aún no había adquirido carta de naturaleza, cosa que ocurriría ese mismo año con el estreno de Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari, 1964) de Sergio Leone -, nos encontramos con un film cuyo tono esta más cercano al del cine de aventuras, cosa a la que no es ajena el hecho de que el esqueleto argumental de su primera parte, salvo ligeras variaciones, esté tomado de un clásico de este género a todos los niveles como es Robin Hood, repitiendo de este modo Ossorio lo que ya había realizado anteriormente en la citada La tumba del pistolero, cuya trama era sospechosamente parecida a la de El tercer hombre (The Third Man, 1949) de Carol Reed, no siendo demasiado complicado localizar las similitudes entre el argumento de la película y las andanzas de Robin de Locksley, para cualquiera que recuerde las aventuras de este último.

Victor – George Martin, uno de los pocos actores españoles que desempeñó papeles de protagonista en el eurowestern, y quien había hecho lo propio en La tumba del pistolero -, es un trampero que al regresar a su casa recibe la noticia de que su hermano ha sido condenado a muerte por un delito que no cometió. Tras presenciar el ajusticiamiento, decide unirse a un grupo de rebeldes canadienses francófonos que habitan en el bosque, los cuales se dedican a robar partidas cuyo destino es una industria peletera cercana, propiedad del inglés Sullivan, el villano de la función, tratando de esta manera de boicotear la presencia británica en la zona. Después de unirse a la banda, no sin antes batirse contra el jefe de esta con el objetivo de demostrar su valía, encabezará el secuestro de la hija de Sullivan, quien mantiene flirteos amorosos con el jefe de la guarnición local de la policía montada, surgiendo pronto el flechazo entre Victor y esta. Como vemos, y aparte de las ya referidas similitudes más evidentes entre los personajes – Victor sería Robin, Sullivan Juan Sin Tierra, la hija de este Marian y el jefe de la policía montada el sheriff de Nottingham- y el desarrollo de la historia, también encontramos otras quizás no tan claras, como el conflicto político y xenófobo entre dos bandos que se daba en aquella, cambiando en estas las disputas entre sajones y normandos originales, por las luchas entre canadienses francófonos independentistas contra las tropas coloniales británicas, motivo este que, al convertir en los malos de la película a una institución tan venerada en Canadá como es su policía montada, supuso la prohibición de la misma en dicho país.

Con una narración bastante fluida, aunque esta se vea torpedeada hacia el final de la misma con la inclusión de una larga escena en donde se recrea una batalla entre la policía montada y los rebeldes, secuencia que tanto por su duración como por su, hasta cierto punto, holgura de medios, sin duda estaba pensada como uno de los platos fuertes del film, el resultado no deja de ser bastante discreto, más allá de lo curioso de su argumento, es decir, la señalada traslación del mito de Robin Hood a las coordenadas del western, y donde se alternan situaciones de gran ingenuidad, como aquella en la que Victor deja sola a su rehén en una cabaña sin motivo aparente, momento que esta aprovecha para escapar, con otros de una carga sexual y violenta bastante fuerte para la época, ya que esta al escapar recibirá la ayuda de unos buscadores de oro, los cuales prestan su auxilio con el objetivo nada disimulado de poseer a esta por cualquier medio, para acabar siendo asesinados a sangre fría, disparo a bocajarro incluido, por el protagonista del film.

Sin embargo, y para los seguidores de la obra de Amando de Ossorio, la cinta posee varios atractivos, ya que en ella se dejan intuir bastantes de los elementos que más tarde serían señas de identidad del cine de su autor. Así, y aparte de la aparición de varios secundarios que más tarde se convertirían en presencias recurrentes en sus películas, o la tendencia de este al melodrama dentro de su faceta de guionista, tenemos la desgraciadamente habitual inexistencia de una dirección de actores, llegando a puntos totalmente espeluznantes como es el caso de la interpretación de Pamela Tudor, o el gusto por los momentos sanguinolentos, los cuales, y en clara contraposición con su primer western en el que la única muerte que ocurría era fuera de plano, ofrecen todo una bacanal de muertes, y hasta en ocasiones, como el plano en el que vemos la espalda desnuda de Diana Lorys repleta de marcas de latigazos mientras permanece atada a una viga, de escenas mas propias del cine fantástico que del género en el que se encuadra la película.
Por Cerebrin para La Abadía de Berzano.
FICHA TÉCNICA
Director: Amando de Ossorio.
Productor: J. A. López Brea, Alabiso, Marius Lesoeur.
Guionista: Amando de Ossorio.
Fotografía: Fulvio Testi.
Música: Carlo Savina. Canción "Árboles blancos" de Daniel J. White.
Intérpretes: George Martin [Francisco Martínez Celeiro] (Víctor), Giulia Rubini (Nina), Diana Lorys [Ana María Cazorla] (Muia), Santiago Rivero, Pamela Tudor (Ann), Luis Marín (Sullivan), Franco Fantasía (Leo Limus), Mirko Ellis, Ralp Bladwin [Rafa Baldassan], Albert Lockwood, Lisa Warner, Rafael Hernández, Simón Arriaga “Garibaldi”, Francisco Nieto, Giovanni Petti, Guillermo Méndez, José Bastida, Aurelio Treviño, Pedro Fenollar, Manuel Granada, Maria del Carmen de la Torre…
Productor: J. A. López Brea, Alabiso, Marius Lesoeur.
Guionista: Amando de Ossorio.
Fotografía: Fulvio Testi.
Música: Carlo Savina. Canción "Árboles blancos" de Daniel J. White.
Intérpretes: George Martin [Francisco Martínez Celeiro] (Víctor), Giulia Rubini (Nina), Diana Lorys [Ana María Cazorla] (Muia), Santiago Rivero, Pamela Tudor (Ann), Luis Marín (Sullivan), Franco Fantasía (Leo Limus), Mirko Ellis, Ralp Bladwin [Rafa Baldassan], Albert Lockwood, Lisa Warner, Rafael Hernández, Simón Arriaga “Garibaldi”, Francisco Nieto, Giovanni Petti, Guillermo Méndez, José Bastida, Aurelio Treviño, Pedro Fenollar, Manuel Granada, Maria del Carmen de la Torre…
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ResponderSuprimirGeorge Martin también participó en "Sigpress contro Scotland Yard", con la bellísima Orchidea de Santis
ResponderSuprimirMister Zehn prozent, George Martin, der neue action star nr. 1
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